He sido bastante ingrata. Como diría Dani Valencia, por atender lo urgente he dejado a un lado lo importante. Pero ahora, gracias a Sabina, vengo a tratar de enmendar el error. Es que el ver a uno de tus héroes en vivo puede tener toda clase de consecuencias nefastas. Por ejemplo a mí las palabras hoy volvieron a atacarme. Llevaban un tiempo dormidas (la carrera de derecho tiene la cruel capacidad de apaciguar hasta el alma de una mala poeta!), pero ayer se me alborotaron todas otra vez y heme aquí, a las 6.28 de la mañana escribiendo tonterías (mis escritos favoritos) en lugar de ajuiciarme y terminar mi ensayo de filosofía.
Pero es que cómo pueden pretender que me interese por el "Estatuto epistemológico de la ciencia del derecho" si estoy borracha de poesía? Ver a Sabina me llevó al éxtasis, así de sencillo, y ahora volver a la "vida real" se me hace más difícil que de costumbre. Qué hacer en esta situación? Ésta por supuesto es una pregunta retórica (mis favoritas también), ya que sé exactamente lo que debo hacer (terminar mi ensayo, ir a clase, ganar el semestre, blah blah blah), sé lo que quiero hacer (dejar todo tirado, "huir" de viaje, jugar a ser niña...) y, peor aún, sé lo que voy a hacer (mal que bien entregar el trabajo, sobrevivir los finales y en vacaciones darme un respiro). Así que ahora me toca dejar de hacer preguntas inútiles (y cómo me gustan!) y descolgar mi corazón de la nube en que me lo dejó Sabina, para afrontar los vulgares problemas de la gente normal (desafortunadamente).
Pero es que cómo pueden pretender que me interese por el "Estatuto epistemológico de la ciencia del derecho" si estoy borracha de poesía? Ver a Sabina me llevó al éxtasis, así de sencillo, y ahora volver a la "vida real" se me hace más difícil que de costumbre. Qué hacer en esta situación? Ésta por supuesto es una pregunta retórica (mis favoritas también), ya que sé exactamente lo que debo hacer (terminar mi ensayo, ir a clase, ganar el semestre, blah blah blah), sé lo que quiero hacer (dejar todo tirado, "huir" de viaje, jugar a ser niña...) y, peor aún, sé lo que voy a hacer (mal que bien entregar el trabajo, sobrevivir los finales y en vacaciones darme un respiro). Así que ahora me toca dejar de hacer preguntas inútiles (y cómo me gustan!) y descolgar mi corazón de la nube en que me lo dejó Sabina, para afrontar los vulgares problemas de la gente normal (desafortunadamente).
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